La cuarta llave

jueves, 5 de mayo de 2016

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Pero, qué crees que estás inventando? Y tú vendes un nuevo dios, ulterior a innumerables dioses y albor de innumerables más que me temo han de venir. Hablas de amor como si el tuyo fuese el último y mejor. Abrazas un credo, no la razón, persigues la idolatría, no el humanitarismo. Pues yo te digo, querida mía, que mí comprensiva alma no es capaz de digerir más dioses, ha sufrido ya suficientes indigestiones. 

Hasta que encontramos el origen físico de algo, os lo otorgáis y le inventáis divinizaciones. Y, conversaciones divinas! Y para qué?

He aprendido mucho sobre vosotras plantando algunas semillas y haciéndoles brotar y crecer he tenido su vida en mis manos. También criando canarios en sus jaulas prisión, dándoles comida y agua, decidiendo a cuáles uno y a cuáles separo o dejo solos. He tenido su vida en mis manos. Sí, he sentido el poder, el endiosamiento que provoca ser dueño y señor de la vida. Si esto se siente criando canarios, entiendo lo que pueden llegar a sentir las almas enfermas de poder al controlar la vida humana.

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