La cuarta llave

lunes, 30 de enero de 2017

O redentora



Al despertar no sé ni dónde estoy. Los sueños aún me persiguen y dudo profundamente sobre lo que querrán decir. Me cuesta respirar. Siento los músculos y tendones, sobre todo en el cuello, agarrotados. Las manos no responden demasiado bien a los estímulos que les lanzo desde mí ídeo. Los ojos se me vizcan si intento fijar la vista en cualquier cosa. A la segunda sobredosis de cafeína y veinte minutos parece que quiero volver a ser un ser vivo. Sin duda, mis intenciones de matarme cada noche están dando resultado. Durante el día te vuelvo a recordar y eso estimula mis ganas de matarme cuando llega la noche. Lo peor de todo es que sé que si desaparecieras, como deseo, no tardaría en encontrar a algún alma que le quite el sentido a mí vida, porque así somos las almas redentoras, necesitamos un enemigo contra quien luchar, y siempre, siempre lo encontramos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia de Creative Commons
Misantropíaco by is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
.